martes, 21 de junio de 2011

ENTREVISTA CREATIVA




Daniel Noni, el calesitero del Parque Urquiza

Y SIGUE GIRANDO
Lorena Raffin
Se cumplieron cuarenta años desde que Daniel Noni instaló la calesita en el Parque Urquiza. Vino de Buenos Aires apenas iniciada la década del ´70 y vio crecer a varias generaciones de paranaenses. Hoy continúa con esta actividad que perdura a pesar del paso del tiempo y las modas. Cada día hace girar un mundo de ilusiones, mientras se asombra de los cambios en el mundo real.


Está sentado frente a la pequeña ventana, el marco perfecto para un cuadro dinámico. Caballos, lanchas, autos y elefantes conviven en ese mundo en movimiento que es la calesita. Su mano atraviesa la reja, del otro lado una manito pequeña y blanca cambia las monedas por el último boleto prometido por su madre.
Porteño devenido en paranaense, Daniel Noni es un símbolo, uno de esos rostros propios de la ciudad. Logró convertirse en ello gracias a sus cuarenta años dedicados a la calesita. El 31 de enero de 1971 comenzó esta actividad sin imaginarse cuánto tiempo le dedicaría. Pocas personas son, como él, parte de los recuerdos alojados en casi todo niño que ha residido en Paraná las últimas cuatro décadas.
Su figura esbelta y la mirada tranparente, protegida por anchas cejas plateadas, han acompañado momentos de alegría y diversión de varias generaciones. Está instalado en la plaza lindera al monumento a Urquiza, al final de la Avenida Alameda de la Federación; desde allí cada día se enciende la ilusión que, al ritmo de la música, se echa a rodar.

—Yo me dedicaba a otra cosa antes de ser calesitero, trabajé diez años en la Dirección Nacional de Turismo. Me gustaba mucho el tema y me iba bastante bien. Pero con mi señora, que es entrerriana, decidimos venir a vivir a Paraná; así que renuncié y tuve que buscarme otra actividad. Soy porteño, entre otras cosas. Conocí a mi señora, que se llama Susana, en Buenos Aires, en la casa de un pariente un fin de año. Y ahí empezó la cosa, ella venía de EEUU donde había estado con una parienta. Vivimos diez años en allá y después nos vinimos para acá.
— ¿Y por qué una calesita?
—Fue idea de un matrimonio amigo y yo tenía ganas de dedicarme a algo diferente de lo que había hecho hasta el momento.
— ¿Y usted compró la calesita?
—Sí. Me la trajeron de Buenos Aires. La compré en una fábrica que se llamaba Diversiones. Ya no existe. El constructor clásico de calesitas en la región fue una familia de apellido Sequalino que eran de Rosario. Ellos hicieron el noventa por ciento de las calesitas que hoy funcionan todavía en el país. Pero en ese momento estaban saturados de trabajo porque había mucha demanda — dice riendo casi con incredulidad mientras mira la suya; ya vacía en esta tarde cálida.


La fábrica de los hermanos Sequalino construía para el país y exportaba para América Latina. Cada calesita tenía un período de producción de alrededor de un mes; funcionaban con energía eléctrica, también fabricaban para pueblos donde la electricidad no llegaba y entonces eran movidas por caballos. La fábrica que supo proveer de este juego a buena parte de la región, cerró definitivamente en 1984.
—Entonces tuve que ir a esta gente de Buenos Aires, a Diversiones. Después ellos dejaron y se dedicaron a un show con delfines en Mar de Ajó. Era gente buena…
—Y la calesita salió buena también
—Sí. Aunque ellos eran buenos en la faz decorativa. Tuve que hacerle algunos refuerzos porque no era lo suficientemente sólida, al menos para mi gusto.
El terreno donde se encuentra la calesita es municipal. Para instalarla, además de tomar la concesión y pagar un canon, hubo que hacer algunas instalaciones. Daniel recuerda con orgullo todo lo que hizo: la instalación eléctrica, el cerco, la salita donde él está y, especialmente, el piso de cemento que se construyó contra las opiniones de su padre, por parecerle un gasto innecesario.
— ¿Aquella vez imaginaba que iba a estar cuarenta años?
— No, no de ninguna manera – con un gesto melancólico se toma la cabeza con las manos y evita continuar respondiendo.
La conversación se desarrolla con desgano y evade muchas de las preguntas que lo llevan a la emoción. Luego se entusiasma y recuerda:
—Ya es un clásico, vienen los padres jóvenes y tienen la necesidad de decirme que ellos venían cuando eran chicos; también las abuelas me dicen: “yo traía los chicos, ahora traigo los nietos”. Para ser sincero, me acuerdo sólo de algunos. Soy muy distraído y no presto atención. Es tanta la gente que pasó y pasa por acá que yo mentiría si dijera que me acuerdo. Por una circunstancia especial me acuerdo del doctor Ogusuku; él traía a las hijas que hoy ya son profesionales. Tenía todo calculado, les daba dos vueltas y cuando las chicas protestaban porque se tenían que ir decía: “bueno, una más”. Pero él ya tenía eso preparado.
— ¿Usted tiene hijos?
—No, lamentablemente no. No porque no hayamos querido sino porque no vinieron. Así que de alguna manera compensa tener tantos chicos acá. Por ejemplo, vienen los jardines de infantes a la mañana y es lindo ver la inocencia de los chicos, eso es hermoso.
— ¿A pesar de tantos cambios tecnológicos en lo recreativo la calesita sigue siendo atractiva?
— Tiene algo de rotativo; el mundo, el universo es rotativo y cambiante. Es una comparación un poco simple, pero algo de eso hay. El tiempo ha pasado y yo sigo acá.
— ¿Siente que la calesita tiene cierta mística, o es su trabajo y nada más?
—Tiene mística, sin dudas. Si no, no anda la cosa. Y a mí me gusta. Veo a los chicos que vienen y me dicen: “dame esto, dame lo otro” con una desenvoltura que me sorprende. Lo mismo con los padres que corren al lado de la calesita, o los abuelos; es reconfortante ver eso. Sobre todo en este mundo donde hay tanta violencia y maldad.
—Este es su mundo, diferente al que está allá afuera.
—Sí, claro que sí – responde sin dudar
— ¿Qué lo sorprende?
—Como ha cambiado la idiosincrasia de la gente y el mundo del nuevo siglo. Es un cambio espectacular. Antes, cuando se inauguró, la gente rebalsaba y los chicos venían hasta los ocho o nueve años. Ahora, a los cinco o seis se creen grandes y traen a sus hermanitos. El mundo de la imagen y la electrónica los ha absorbido.
— ¿Qué le gusta hacer?
—Me gusta leer –responde rápidamente– leo actualidad, turismo. Prefiero los diarios antes que la televisión y la radio. Dicen que el que busca encuentra y me interesa la información de carácter científico; novedades que son interesantes y a veces no aparecen en la televisión.
— ¿Y qué le ha sorprendido de la ciencia?
—Muchísimas cosas. Por ejemplo a nosotros nos enseñaban hace 60 años que el hombre nunca iba a poder salir o evadirse de la tierra porque las leyes físicas se lo impedían. Y cuando se produjo el alunizaje fue impactante –hace un silencio, su rostro se inunda de recuerdos y continúa– para los que vimos eso por televisión fue impresionante.
Daniel Noni estudió en el Colegio Nacional de Buenos Aires, que pertenece a la Universidad Nacional de Buenos Aires (UBA); ubicado en la tradicional Manzana de las Luces, es considerado una de las instituciones educativas más prestigiosas del país. Las tareas escolares y otras actividades propias del colegio, le insumían gran parte del día. Al terminar la jornada la única distracción era la radio y algunas aventuras de Tarzán cuando comenzó la televisión.
—En turismo se decía, hace cuarenta años, que con el avance de la aviación era como si el mundo se achicara cuatro veces. Nuestros abuelos vinieron en barco y tardaron un mes, después los barcos fueron más rápidos. Me acuerdo que había uno de la línea C, era italiano, que hacia Buenos Aires Lisboa en diez días. Era todo un récord. Y hoy los aviones llegan a Europa en una noche. Y cuando empezó la televisión fue un gran avance; y así ha seguido con el correo electrónico e internet. Hoy ya es un mundo fantasmal en el que vivimos y por ahí a los viejos nos cuesta asimilarlo.
— ¿Usted tiene contacto con internet?
—No. Sólo a través de los sobrinos que le cuentan a uno cómo es –dice riendo, sin dar lugar a la posibilidad de convertirse en usuario.
— ¿Y qué sabe de las calesitas en otros lugares del mundo?
—Hasta no hace mucho el país que más tenía era Francia; en EEUU también hay incluso para grandes. Una vez vi en La Sociedad Rural de Buenos Aires a unos norteamericanos que tenían caballos para gente grande.
Nadie sabe quién inventó esta diversión que aún sobrevive a pesar del avance de las nuevas tecnologías y la cultura de la imagen. La primera referencia es de 1648, cuando a un viajero le extrañó en Turquía un enorme plato con caballos de madera que gira sobre sí mismo. El invento llegó a Europa en 1673 cuando Rafael Folyarte registró la primera patente de una calesita en Inglaterra. La bautizó merry go round, algo así como “vueltas alegres”. El juego se propagó por Francia exclusivamente entre la aristocracia.
Las primeras calesitas llegaron a Buenos Aires en el año 1860 y eran impulsadas por un caballo; hasta que en la década del ´30 llegó el motor que funcionaba a nafta y las famosas calesitas de los hermanos Sequalino.
—Dicen que no hay día más triste para la calesita que los de lluvia.
—Hay una cuestión estacional. El verano no es una buena época porque la gente va a la playa o hace otra cosa. Cuando hace mucho frío tampoco. La época ideal es el otoño y un poco la primavera. Acá, en Paraná, es mejor el otoño porque la primavera es muy ventosa. El tiempo es un factor fundamental, como en el campo. Si llueve sonó –contesta divertido.

Cada vuelta trama una historia que se puede vivir en la imaginación y se refleja en los rostros encantados de los niños. A pesar de ser una tarde cálida de otoño, en la calesita se extraña el girar de ese mundo tan particular. Es que se terminó el último boleto prometido y ya no queda nadie. La música dejó de sonar, y no hay expresiones de fascinación ante ese ritual que, aunque el tiempo pasa, conserva la magia.

sábado, 18 de junio de 2011




¿De qué hablamos cuando hablamos de Parte del Aire?



¿Quién nos escucha?


En busca del perfil de oyente

“No basta salir al aire sino tenemos oyentes, si los posibles receptores no tienen ganas de escuchar lo que decimos”, como señala José Ignacio López Vigil en su Manual Urgente para Radialistas Apasionados, en la radio como en el resto de los medios de comunicación masiva, el circuito se completa con la recepción efectiva, con la llegada al otro a quien nos dirigimos. Es la última etapa tan decisiva e imprescindible, pues el interés que despierte un envío radial puede ser lo que nos oriente en el camino a seguir, cuando tenemos una propuesta radial y necesitamos encontrar lo que defina y caracterice a nuestro programa.

Parte del Aire, una instancia necesaria de práctica profesional
El Taller de Producción Periodística, materia que cursamos en el último año de la carrera de Comunicación Social de la UNER, nos ubica frente a un gran desafío, poner al aire un programa radial de una hora de duración y con una frecuencia semanal. Este programa se emite los días lunes de 21 a 22 por Radio Cualquiera – 94.3 MHz bajo el nombre de “Parte del Aire”, un ciclo que nace en el año 2008 y continúa hasta el día de hoy.
La idea de los responsables de cátedra, los profesores Oscar Bosetti y Aixa Boeykens, es que todos, comunicadores sociales a punto de culminar al carrera, tengamos oportunidad de enfrentarnos con la responsabilidad que implica la producción y puesta al aire de un programa radial. Este espacio calificado como “Una hora con los pies en la tierra”, nos permite la realización de informes periodísticos, entrevistas, efemérides, pastillas y agenda cultural, bajo la estructura de un magazine radial. El programa es el resultado de un acuerdo de cooperación mutua firmado entre la Facultad de Ciencias de la Educación y la emisora perteneciente a la Fundación Centro Cultural La Hendija.

Magazine semanal
El primer paso de definir un formato de programa ya nos viene asignado, tenemos que producir un magazine semanal, lo que implica que además de entretener al oyente, debemos hacerle pasar un buen momento. Y aquí aparece el primer motivo para preguntarnos ¿quién nos escucha?, pues debemos saber qué intereses tiene nuestra potencial audiencia, que temas le atraen, qué tipo de música le gusta oír, etc. Además de captar su atención cómo primer paso, luego el formato magazine requiere entablar una relación de habitualidad, es decir, debe incluir en su estructuración cosas que se repitan en cada envío, una fórmula característica, de manera que el oyente identifique el programa y si le gusta, continúe sintonizándolo.
Los conductores de “Parte del Aire” van rotando en cada emisión, no obstante se mantiene la característica de llevar adelante un diálogo ameno, distendido, entre la presentación de los distintos segmentos del programa. Lejos de la improvisación y el hablar para llenar espacio, si hay algo que distingue al ciclo 2011, es la coordinada y correcta medida de las intervenciones, un detalle que no es mínimo y que deberíamos conservar como rasgo distintivo del programa, ya que transmite al aire una idea de solidez.
Más allá de la elección de los temas a tratar, que siempre privilegian el interés general en ámbitos como la vida cotidiana, el quehacer de distintas organizaciones sociales, las cuestiones ambientales y ecológicas, etc, deberíamos pensar una sección específica donde poder escuchar al oyente, ya sea a través de mensajes de texto, llamados al aire o mails. Esto es, involucrarlo a partir de una consigna específica o bien, en un bloque determinado. Lo que en principio nos permitiría ir armando el perfil de oyente. El formato revista es amplio y nos habilita a tratar diversidad de temas, pero necesitamos una mínima referencia de la audiencia, para privilegiar y seleccionar las temáticas de mayor interés.
Teniendo en cuenta el horario de salida al aire es durante la noche, podemos establecer las distintas posibilidades en cuanto al estilo, a la musicalización, al ritmo. No debemos perder de vista el imaginar al oyente recién llegando a su casa luego de una jornada de trabajo, buscando en la radio música distendida y un poco de distracción.

Parte del Aire y su contexto
En primer lugar nuestro programa se encuentra dentro de la programación que ofrece la única radio independiente de la ciudad de Paraná, es decir una emisora que no tiene un fin comercial, que se sustenta gracias a la contribución mensual de socios llamados radiopeñistas, quienes aportan también sus producciones radiales. Los programas que conforman la grilla son diversos y heterogéneos entre sí.
Por otra parte, en su contexto horario, “Parte del Aire” puede aspirar a ocupar un lugar distintivo en cuanto a su propuesta y contenido, ya que se ubica en el segmento que otras emisoras de am y fm dedican a los programas deportivos o programas para gente sola. Quien elige escuchar radio en este horario, los días lunes, una alternativa distinta.
Teniendo presente también el día de emisión, también podemos pensar una sección a modo de comienzo de semana y reflexionar sobre los temas que se intuye serán importantes en la semana, por ejemplo.
“Parte del Aire” sale al aire por Radio Cualquiera, que es una fm de alcance local dentro de la ciudad de Paraná, pero se transmite también por internet, lo que nos amplía el horizonte de posibles oyentes.

Radio Cualquiera, pluralidad de voces
Ubicada en el 94.3 de frecuencia modulada, Radio Cualquiera nace en el año 2005, ante la necesidad de contar con una radio diferente en la ciudad capital de la provincia de Entre Ríos, posibilitando que salieron al aire distintas expresiones que no encontraban lugar en las emisoras comerciales. A partir de entonces se constituye en un espacio a atravesado por una diversidad de voces, música, relatos y propuestas, gracias a la generación de vínculos con entidades y grupos culturales, así como también con instituciones universitarias.
Por su forma de financiación, la emisora es un medio independiente que sustenta con el aporte de socios y productores de sus programas.
[Los fundadores de Radio Cualquiera cuentan cómo surgió y en qué consiste el proyecto]
[Una entrevista del CPR - Duración: 9'37" - Fecha: octubre de 2007]
[Escuchar en MP3] – [Enlace al sitio del CPR con más datos]

Programación de Radio Cualquiera
Lunes de 18 a 19: La Bisagra. Radio abierta y andariega del Hospital Roballos
Lunes de 21 a 22: Parte del Aire. Programa producido por la Carrera de Comunicación ( UNER)
Martes de 20.30 a 22: Desde el Jazz. Un repaso por las más sobresalientes interpretaciones del género, datos y tendencias de las nuevas direcciones del fenómeno musical del siglo XX.
Martes de 23 a 24: Minitas de río.
Miércoles de 19 a 21: Miseria de la radiofonía. Un programa de agitación, prensa y propaganda.
Miércoles de 22 a 24: Cosa e’ negro: puro rock nacional
Jueves de 17 a 19: Palabras mayores.
Jueves de 23 a 24: Preludio.
Viernes de 19 a 21: Seis cuerdas. Toda la magia y el talento de quienes han podido hacer maravillas con el popular instrumento de seis cuerdas. Distintos géneros, expositores y composiciones; biografías, información y apostillas.
Viernes de 21 a 24: Dos gatos en el tejado.
Sábados de 10.30 a 11: El Tímpano.
Sábados de 11 a 12: Horizonte Sur.
Sábados de las 15: Tramas: Tramas aborda la historia, el arte, la cultura, la sociedad, las ciencias, las tecnologías, la educación, el medio ambiente, la economía, los movimientos sociales y los medios masivos mirados desde esas otras voces que ayudan a pensar
Sábados de 17 a 20: El garaje del rock El rock nacional e internacional de distintas épocas, como así también sus géneros emparentados en un espacio desde donde se cocina la música. Artistas locales, invitados, columnistas, entretenimiento e información. Conducen: Manuel Mina y Rafael Sosa.
Sábados de 20 a 22: El juego verdadero. Un programa de hip hop y de reggae de la ciudad de Paraná.
Sábados de 23 a 24: Preludio.
Domingos de 11 a 14: El desconcierto de domingo.
Domingos de 19 a 20: Educación, linda palabra
Domingos de 20 a 22: Difícil que el chancho chifle. Magazín humorístico semanal de actualidad y temas varios, con figuras de renombre internacional… ausentes. Un programa donde se hace humor… o algo así.
Sábados desde las 15: Tramas: Tramas aborda la historia, el arte, la cultura, la sociedad, las ciencias, las tecnologías, la educación, el medio ambiente, la economía, los movimientos sociales y los medios masivos mirados desde esas otras voces que ayudan a pensar.

Buscando el perfil de oyente
No contamos con mucha información respecto del tipo de audiencia que sintoniza Radio Cualquiera, ni tampoco de su magnitud en conjunto. Las encuestas de audiencia de medios que se realizan en Paraná no son material de consulta pública, es información que tiene costo de acceso.
Se infiere que la audiencia de esta radio está constituida por quienes colaboran con ella y mantienen allí sus producciones. Dada la temática de los programas, puede suponerse una audiencia vinculada a las actividades artísticas, con una ideología más ligada a la izquierda política. Como dice José Ignacio López Vigil, “no hay un público, sino muchos públicos”. A cuál de ellos vamos a dirigir nuestro programa es una de las cuestiones que están pendientes de delimitar. No obstante necesitamos una base de referencia, algo que nos ilustre sobre la base de oyente con la que contamos, lo que tiene que ver con el alcance de la radio y su propuesta general.
A modo de realizar un diagnóstico, sería interesante dar más lugar a que el receptor tenga posibilidad de manifestarse, darse a conocer a través de respuestas a consignas u opinando de los temas abordados en el programa. Un conocimiento más profundo del oyente nos ayudará a fijar objetivos más específicos para el programa. Necesitamos crear un proceso de doble vía entre emisores y receptores, para ir modelando el tipo de programa que todos queremos.

El modo de producción, un rasgo distintivo
Si algo caracteriza a “Parte del Aire” es ser un programa alejado de la improvisación y el hacer radio de manera artesanal. Desde su inicio se viene siguiendo una línea de investigación y producción periodística, que no debemos abandonar, aprovechando los recursos tecnológicos que nos permite nuestra facultad, en conjunción con los insumos teóricos que venimos aprendiendo a lo largo de la carrera.
Artística
Respecto de los detalles artísticos y la sonoridad del programa en general, hemos logrado identidad y estilo. No debemos descuidar en la puesta al aire, la prolijidad discursiva en general, en los pases de separadores, en la selección musical y en las intervenciones en vivo. Sería oportuno pensar en la realización de un spot institucional de promoción de “Parte del Aire”, que podamos incluir en los cortes rotativos de la radio a lo largo del día.

Roles en cada grupo de puesta al aire
Para las próximas puestas al aire del programa, deberíamos hacer hincapié en los roles que puede desempeñar cada uno dentro del armado del programa. Debemos recordar que él o los conductores deben ser quienes tengas una personalidad afín a esa tarea, pudiendo mantener fluidez y claridad en las salidas al aire. Asimismo los conductores deben estar informados con anterioridad de los temas que tratará el envío, de manera tal de poder expresar algún aporte en caso de resultar necesario. Sus voces a su vez deben resultar cálidas y agradables al oído.
Respecto de los recursos expresivos, y teniendo en cuenta que tenemos casi una semana para la preparación del programa, cabe destacar que ha resultado muy efectivo el recurso utilizado por algunos grupos, de tener escritas previamente algunas partes, como por ejemplo el saludo de apertura o los comentarios posteriores.
Los productores son los que tienen la tarea de redactar y producir la manera en que se presentarán las distintas piezas ya grabadas con anterioridad. También son quienes elaboran la hora de ruta para los conductores y el operador, y realizan la selección musical para el programa del día. Además deberán contemplar la posibilidad de chequear los mensajes de oyentes.
Otro rol que debemos tener presente el día de salida al aire es de un columnista encargado de la agenda cultural, que es la única pieza que se emite en vivo dado su carácter de actualidad. Quien esté encargado de este segmento deberá informar de las actividades culturales de la semana, pertinentes a la audiencia de Radio Cualquiera.

Es claro que nuestro programa nace a partir de “una necesidad institucional” de tener un ámbito de práctica profesional como Comunicadores Sociales. En esta tarea se nos presenta también la oportunidad de realizar un análisis más profundo y empírico de las características de la emisora y su universo de oyentes.


Laura Salomé Zapata.-

Entrevista: María R. Godoy, médica pediatra

Entrevista a María Rosa Godoy, médica de Paraná.
Cómo prevenir y cuáles son las infecciones respiratorias agudas más comunes en niños.
Trabajo realizado por Gabriela Martínez.

MASTER entrevista Maria Rosa Godoy

Enlace al guion de la entrevista
http://dl.dropbox.com/u/32764896/GUION%20ENTREVISTA%20A%20MAR%C3%8DA%20ROSA%20GODOY%20-%20IRA.doc

viernes, 17 de junio de 2011






¿De qué hablamos cuando hablamos de Parte del Aire?

Estamos en la misma sintonía

por Claudia Corrales






La radio siempre ha sido la compañía diaria de las almas solitarias, de las amas de casa mientras realizan sus quehaceres, de los amigos que se juntan a charlar de la vida, en fin, de todos aquellos que buscan en ese pequeño receptor a una compañera de ruta. Compañera que tiene ciertas ventajas porque si no nos gusta de lo que nos está hablando, recorremos el dial hasta encontrar a alguien que nos agrade; o simplemente un tema musical para hacer más corto el camino.

Existe una gran variedad de propuestas radiales. Tenemos las comerciales, las que sólo pasan música, las que hablan de política o, las repetidoras de radios de Buenos Aires.

Y tenemos también, a Radio Cualquiera ubicada en el Centro Cultural La Hendija, en calle Gualeguaychú 171 de nuestra ciudad. En este medio radiofónico, con ese nombre tan particular, todos los lunes de 21 a 22 nos podemos encontrar con una propuesta que nos ofrece un poco de todo: música, contenidos, informaciones y la compañía de dos locutores, que para no cansar a nadie, se van rotando en cada emisión.

Parte del Aire es un programa realizado por estudiantes del Taller de Producción Periodística de la Licenciatura en Comunicación Social de la Facultad de Ciencias de la Educación (UNER) y emitido por Radio Cualquiera. Quienes realizamos este magazine semanal, ponemos al aire, trabajos que nosotros mismos hemos realizado durante el cursado del Taller. Es la forma más práctica de aprender a hacer radio, haciéndola, produciendo nosotros mismos lo que vamos a sacar al aire.

Además brindamos un servicio de noticias actualizado, que se podría criticar, no se corresponde con el horario de emisión del programa. Pero por el sólo capricho de que estamos acostumbrados a escuchar las noticias por la radio a primera hora de la mañana. Bien se podría romper con esta tradición y aceptar esta propuesta para terminar el primer día de la semana bien informado y además, con las propuestas por adelantado, de lo que podes realizar el fin de semana.


¿Qué hemos hecho hasta el momento?

Los programas encajan dentro del formato radiofónico denominado radiorevista o comúnmente denominado magazine, y se han desarrollado siguiendo una misma estructura caracterizada de la siguiente manera:

· Durante el primer bloque se da el punta pie inicial de lo que va a tratar esa emisión, se anuncian las vías de comunicación (número de teléfono de la radio, número de celular para enviar mensajes, la dirección de la radio y su página web) y se invita a que el oyente participe de la programación porque la esencia misma de una radiorevista es ese camino de ida y vuelta con el oyente. También se leen las efemérides del día, las mismas en muchos casos han resultado monótonas, con falta de adecuación al lenguaje radiofónico y al ser leídas, resultan de poco atractivas.

· El segundo bloque está compuesto por la primera parte del informe radiofónico. Hasta el momento se han difundido trabajos sobre la violencia hacia las mujeres en las publicidades televisivas, perros peligrosos, investigaciones sobre una asociación para ciegos, acerca del teatro, etc. Los informes están adaptados con diferentes propuestas musicales y buscan una reflexión en el oyente sobre éstos temas. Luego de escuchar la primera parte del informe, se realiza un comentario por parte de los locutores sobre el tema analizado, que en algunos casos, la intervención de los locutores has sido relativamente pobre. Quizás amerite, el tipo de producto que intentamos brindar, una opinión más rica en reflexiones y que denote una relectura por parte de los locutores. Después de esta pequeña intromisión, se pasa a la segunda parte del informe, el cual profundiza el tema que se trató en la primera parte.

· En el tercer bloque, se presenta la entrevista del día. Hemos escuchado relatos de distintos oficios en la voz de sus protagonistas. Cada entrevista ha sido editada y complementada con temas musicales y efectos, a fin de otorgar un producto interesante y atractivo.

· En el cuarto bloque se ofrece la agenda cultural con las distintas actividades a realizar en la ciudad, acordes al público al que apuntamos, y luego se emite un pequeño formato de corta duración, el cual se denomina pastilla; cada estudiante realizó una de forma libre, de acuerdo a un disparador que pudo haber sido un nombre, una calle, una frase, etc.

· El quinto bloque se caracteriza por ser el cierre del programa, donde se realiza un comentario, a modo de resumen, sobre todos los temas trabajados durante el programa, se cuenta quienes estuvieron a cargo del mismo y se invita a los oyentes a una nueva cita para la próxima semana.

Según López Vigil, la revista es un formato amplio, híbrido, capaz de englobar a los demás y cualquier oyente puede engancharse en su ruta. Diferentes contenidos de interés social y propuestas para reflexionar han atravesado lo que hasta ahora se ha emitido en Parte del Aire.

Cada grupo ha realizado las locuciones con, las voces que a criterio de cada uno, han sido las más cautivantes y con la capacidad para conectarse con el oyente. Las combinaciones han sido diversas. En este punto López Vigil recomienda no rotar ni cambiar a los locutores porque la personalidad de la radiorevista depende en gran medida por sus conductores.

La propuesta musical se caracterizó por la búsqueda de aquellos temas que no han sido comercializados, temas que complementaron lo que antecedió y resultaron una invitación a recapitular sobre ello. La música en la radio, cumple esta función y se corresponde, también, con lo que Radio Cualquiera busca ofrecer en cuanto a estilos musicales alternativos a lo comercial.

En relación al formato, la idea fue abarcar un tipo de audiencia compuesto, en su mayoría, por jóvenes. No con esto se deja de lado a otros posibles oyentes, pero sí se privilegia un sector sobre otro. Además, este programa se viene realizando desde años anteriores por compañeros que han cursado el mismo Taller, por lo tanto, debería contar con el público de antaño.

Durante esta hora al aire, también se ofrecen dos servicios de noticias actualizados para mantener al público al tanto de lo que está pasando en la sociedad que lo rodea. El primero, a las 21 que busca brindar las informaciones de carácter internacional, nacional y provincial. El segundo, a las 21.30, ofrece una propuesta más regional centrada en lo que acontece en la ciudad de Paraná, la localidad vecina de Santa Fe o ciudades aledañas. Hasta el momento, sólo dos grupos se han animado a innovar en introducir en este pequeño espacio, el audio con las voces que han sido noticia en el ámbito que nos compete.



No cualquier radio. Radio Cualquiera 94.3

Portugal y Yudchak hacen una serie de sugerencias para el momento en el que elegimos dónde vamos a emitir nuestro programa, entre éstas recomiendan tomar en cuenta el prestigio de la emisora, el conocimiento e imagen que los oyentes que buscamos tienen de la misma y la ubicación en el dial. Y lo más importante, la orientación ideológica del medio, el perfil de los oyentes, el aspecto económico y las posibilidades técnicas de la radio.

Radio Cualquiera transcurre en un proceso de práctica y discusión de construcción dispuesta a ser un medio de comunicación independiente. Surgió con la intención de poder escuchar en el dial aquellas expresiones, que hasta 2005 cuando comenzó, no tenían oportunidad en las emisoras comerciales.

Con la idea fija en que otra radio es posible, y gracias a la reforma del artículo 45º de la vieja Ley de Radiodifusión que habilitó a entidades sin fines de lucro a contar con una licencia, el jueves 15 de septiembre de 2006 comenzaron con su programación. Para conocer más acerca de esta pequeña historia, hacer click aquí

Actualmente, este medio cuenta con una grilla de 24 programas de producción independiente, en los que podemos encontrar programas de música (tango, rock, folcklore, reggae), de teatro, de literatura, etc.

Radio Cualquiera no tiene una política de comunicación tajante, estructurada en base a qué se puede decir y qué no. Porque justamente nació con el objetivo de que cualquiera pueda participar y hacerse escuchar. Se sostiene bajo la modalidad de radiopeña, esto es: aquel interesado que se anime a participar y cooperar con la radio, se suscribe como socio mediante una cuota mensual que le brinda la posibilidad de acceder a ciertos beneficios: CD´s con producciones de la radio, de artistas locales, libros con textos de escritores de la región, entradas gratis al cine o descuentos a espectáculos que se realicen en el Centro Cultural La Hendija.

La Universidad Nacional de Entre Ríos posee un convenio de cooperación mutua con esta organización, a través de la cual, nosotros estudiantes, podemos llevar adelante la práctica radiofónica del Taller, como futuros comunicadores.

Armando Salzman, director de La Hendija, cuenta que Radio Cualquiera se pensó como “un lugar institucionalmente libre, donde los creadores, los artistas, los grupos pudieran presentar sus proyectos a sus semejantes sin ningún tipo de censura (…) una radio sin identidad, por eso se llama Cualquiera. Pero no cualquiera en sentido peyorativo, sino en el sentido de “los cualquiera”, “los de abajo”, “los que generan un país”, “los que participaron de las batallas de la independencia”, “los que no tienen nombre”, “los que todos los días construyen esta Argentina”. Sin una identidad desde el punto de vista de decir “somos tal”, “somos cual” y mucho menos una identidad partidaria.

Las radios comunitarias, alternativas, o distintos experimentos radiales parecieran verse favorecidos con la sanción de la nueva Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual. A través de la misma, estos nuevos medios emergentes son considerados de interés para lograr la preservación de la pluralidad de voces a fin de lograr una comunicación más democrática.

Parte del Aire, es parte de Radio Cualquiera

Desde mi lugar como futura realizadora del programa y oyente del mismo, considero que la hoja de ruta del mismo está bien estipulada, posee contenidos de actualidad e interés general. Se encaja en el formato de radiorevista o también denominado magazine; de carácter amplio y capaz de englobar distintos géneros y subgéneros.

Como expresa José Ignacio López Vigil en Manual Urgente para Radialistas Apasionados: “Todo cabe en la revista, todos los géneros y subgéneros pueden trabajarse en su estructura. Y todos caben, cualquier oyente puede engancharse en su ruta. Por eso, también se la conoce como programa ómnibus, un transporte público que se detiene en muchas estaciones y donde suben los más variados pasajeros. La buena dirección del conjunto la asegura el chofer de la revista, quien conduce el programa”.

Además, este formato nos permite divulgar las producciones que nosotros mismos realizamos como estudiantes del Taller.

Lo que necesariamente se debería establecer es la artística del programa porque en algunos programas se emitía una cosa y en otros programas, otra. Si bien, cuando se lanzó la primera emisión no se había votado democráticamente por dicha elección, con el transcurso del programa no se aprecia una identificación directa del programa con una sola estética, o propuesta musical personalizada.

Por otro lado, la propuesta de este nuevo año de que todos formemos parte de todo, en cuanto a producción, locución y demás, me parece sumamente alentador porque nos deja abierta la posibilidad a participar y formar parte del programa en forma activa y no sólo cuando sea el turno del grupo para hacer la puesta al aire, tal como sucedía en años anteriores.

La duración y la frecuencia del programa son, simplemente, acordes con nuestra experiencia ya que la mayoría de los estudiantes, nunca había desarrollado un programa radiofónico. Son frenos que se deben respetar para ofrecer un producto de calidad, que cumpla con los objetivos propuestos por el Taller y que llegue a sostenerse en el tiempo.

En cuanto a la hora de emisión nocturna, si seguimos en razonamiento de Jorge Lanata, la noche nos deja abierta la posibilidad al relax y nos evita la exigencia que demanda un programa, matutino, por ejemplo. Y para seguir los consejos de los que saben, Silvio Huberman afirma que “el programa anterior te deja en micrófono frío o caliente”. En este sentido, Radio Cualquiera no emite un programa antes de Parte del Aire, sólo música se escucha por esas horas. De tal forma, que no podemos comparar un nivel de semejanza con el público o nivel de audiencia de un programa anterior.

Parte del Aire se emite todos los días lunes de 21 a 22. El lunes es un día que a nadie le gusta porque es el momento en el que se inicia la semana y con ella la rutina diaria, por eso es, como indica una de las artísticas, “el momento para relajarse y dejar que otros piensen por vos”. Este slogans es sólo un aliento, no está propuesto en términos literales, ya que el programa ofrece una variedad de contenidos, noticias, informes para reflexionar y propuestas para realizar.

La franja horaria que abarca esta programación esta coptada, mal que nos pese, por el programa televisivo de mayor rating del país pero, como la radio no tiene nada envidiarle a la televisión, Parte del Aire se convierte en una opción única a la hora en la que terminamos con nuestros quehaceres diarios y ocupaciones para poder sentarse a escuchar la producción desarrollada por nosotros mismos y nuestros compañeros. Y sí pensamos en el público heterogéneo que sostiene a Radio Cualquiera, nuestro programa encaja perfectamente como alternativa a lo que se produce a nivel comercial como entretenimiento: productos enlatados que sólo cumplen la función de entretener al público sin la posibilidad de buscar en éste, un aliento a la reflexión (crítica sostenida por la Escuela de Franckurt).

Aunque no existen estudios acerca de las características del público al que apunta la emisora, sólo suponemos que son en su mayoría jóvenes. Portugal y Yudchak recomiendan fundarse en criterios realistas cuando evaluamos quiénes y por qué motivos van a interesarse en nuestro programa, ya que no basta sólo con la noción de oyentes fieles a la radio. Quizás esta sea una falencia porque al ser una programación realizada por estudiantes universitarios, sino reconocemos a quién va dirigida, el trabajo realizado puede ser en vano. Aunque en general, los temas abordados son de interés general, con carácter social y de actualidad; sólo hay que trabajarlos con seriedad, talento e imaginación.

Si de comunicar se trata

Los estudiantes de Comunicación Social, poseemos una formación amplia con conocimientos en Filosofía, Antropología, Semiótica, entre otras ramas de las ciencias sociales. Pero no contamos con una práctica pre profesional que llegue a prepararnos para el ámbito laboral.

Parte del Aire viene para solucionar nuestros problemas. Bajo el formato de radiorevista que engloba diferentes contenidos, tenemos la posibilidad de acercarnos al micrófono y transmitir aquello que hemos aprendido en tantos años de cursado.

Como propuesta para modificar la hoja de ruta desarrollada hasta al momento, planteo la posibilidad de hacer entrevistas en vivo, ya que lo que hasta ahora se viene realizando es poner al aire productos enlatados con la producción de los locutores, que como ya había mencionado antes, éstos tampoco ofrecen un opinión rica en críticas o cuestionamientos a lo que se emite.

Así mismo, los cambios de locutores que se hacen en cada programa, no llegan a generar una cercanía de ellos hacia el público, como cuando un amigo viene a visitarnos de vez en cuando. Pero como la experiencia ha comprobado que designar a dos locutores estables, desliga al resto de los estudiantes a participar de la producción del programa. La propuesta para resolver esto, también, bien podría solucionarse desarrollando una artística de publicidad del programa que se emita diariamente en Radio Cualquiera. Así, matamos dos pájaros de un tiro, logramos que el programa sea reconocido por una audiencia un poco más amplia y las voces de los estudiantes, identificadas en la diversidad de las mismas.

Hace poco le comentaba a una compañera de la carrera, que está en los primeros años de cursado, acerca de los trabajos que estábamos desarrollando para poner al aire en el programa. Ella, muy sorprendida me dice "Ah, no sabía que hacían un programa en la Cualquiera". Esto refleja la falta de publicidad que la trasmisión radiofónica, tiene. Si bien, contamos con un blog del programa, éste sólo se reserva al ámbito de estudiantes del Taller y profesores.

Propongo: realizar afiches y repartir volantes en la Facultad para que nuestros compañeros conozcan la labor que realizamos, para que nos escuchen. No sólo eso. Las posibilidades que nos brinda hoy Internet son muy variadas y diversas. Si bien, el programa cuenta con un blog actualizado, se podría realizar también un grupo en Facebook, que es el medio por el cual hoy día se comunican la mayoría de los jóvenes. Publicitar el programa a medida que se realiza semana a semana, es otra forma de aprender a hacer radio, haciendo radio. Perder el miedo al micrófono es un desafío diario, que debemos trasmitir también, a otros posibles realizadores de programas radiales. Ya que todos tienen la posibilidad de expresar libremente sus ideas y nadie negaría la compañía de un integrante más en nuestro grupo de amigos. Porque como dijimos antes, la radio es esa compañera de ruta que todos tenemos.

Bibliografía consultada:

· López Vigil, José Ignacio; Manual Urgente para Apasionados y Apasionadas

· Portugal, Mario y Yudchak, Héctor; Hacer radio: guía integral; Editorial Galerna; Buenos Aires, 2008

· García Romero, Marisol; El ensayo periodístico y sus concepciones: algunas implicancias metodológicas

· Caparrós, Martín; Hecha la ley; publicado en Crítica de la Argentina

Esa Parte universitaria de Cualquiera

Por Carolina Atencio
 
Los lunes, a las 21, en la 94.3
¿De qué hablamos cuando hablamos de Parte del Aire?
 
Confieso que desde que nacieron mis hijos, el primero hace 8 años, me resulta difícil encontrar el momento para escuchar y disfrutar de la radio. Vivo en una casa pequeña y escuchar nos involucra a todos. Para ser más gráfica, en mi casa no es posible prender la tele y la radio al mismo tiempo sin que éstas se superpongan en un batifondo.
De modo que si la opción es radio (medio a la fuerza porque los niños siempre prefieren la TV) tiene que tratarse de una que nos guste a todos. Gran error resulta pretendernos el mismo target. Por más que insista en presentarle a mis críos a Mercedes Sosa cantando Duerme negrito, ellos tienen un extraño encantamiento por Shakira, todo lo pop y ese sinnúmero de centroamericanos que cada tres palabras repiten “perreo”.
Así las cosas, viajando sola en auto o sacando a relucir mi costado más autoritario a partir de sus revueltas, camino a la escuela y el trabajo suelo decretar FM Litoral para escuchar los títulos del día en la primera mañana; divertirme con Fantino tipo dos de la tarde en Radio 10; sentirme parte de Mañana es tarde con Reynaldo Sietecase en Del Plata; y, entre mandado y mandado, busco a Gerardo Rosín en la 101.9 porque me encanta reírme y polemizar con sus mismas inquietudes. Al fin del día, es probable que no haya alcanzado a la hora y media de radio. Pero me encanta y sé donde está lo que me gusta.
En fin, FM Cualquiera, claramente desplazada por las comerciales, no suele estar presente en mi vida corriente. Sin embargo, algunas veces accedí a su música alternativa, siempre distinta en cada ocasión y no toda ha sido de mi agrado.
La sola idea de un programa de radio pensado y realizado por universitarios, sin fines de lucro, en una FM de un centro cultural parecería contener su propia definición.
En una asociación inmediata de ideas, tipo brainstorm, podría asimilarse a algo aburrido, con lenguaje academicista y de un alcance relativo, más bien con llegada acotada a familiares y amigos cercanos.
De todos modos, quienes nos proponemos sostener Parte del aire durante este 2011 y sumar oyentes desconocidos deberemos replantearnos hasta donde nos podemos escapar del corsé que nos presupone poco atractivos de acuerdo a los cánones generales de un FM masiva.
Antes de abordar una propuesta para repensar la estructura del magazine nos introduciremos en el contexto en el que fue pensada la radio FM y el centro cultural que la promueve.
De modo que para referirnos al medio con mayor conocimiento del terreno, recurriremos a quienes la imaginaron y también a quienes analizan el proyecto tal como hoy aparece disponible.
La Hendija, lugar de expresión para cualquiera
 
En pleno Neoliberalismo privatista y épocas de reconversión de los espacios públicos, en las que cines y teatros eran reemplazados por drugstores y canchas de paddle, a contrapelo de la historia, un grupo de amigos se propuso gestar un centro cultural independiente en lo que había sido por años un viejo taller de rectificación de motores.
Corría 1989, y las estadísticas promediaban que en la Argentina de 2.000 salas de cine sólo quedaban 200, dos de ellas en Entre Ríos.
Soberana y oronda en un espacio de 800 metros cuadrados en el centro de la ciudad de Paraná, La Hendija surgía como organización social para desarrollar proyectos culturales en la capital de la provincia. Más precisamente, en calle Gualeguaychú 171.
“Sin verdades artísticas propias entendíamos que La Hendija debía ser un lugar ecléctico donde todos pudieran participar y mostrar su propia estética  e identidad”, define Armando Salzman, alma mater y actual director del centro cultural. Para quien, se trata de la concreción de un sueño de muchos que desde hace 22 años se autofinancia y funciona a fuerza del impulso de artistas, profesionales y jóvenes.
“Nada de ello habría sido posible sin la imponderable colaboración de un grupo de amigos que a la salida de sus trabajos canjeaban horas por aportes al centro cultural. Maderas, hierros y puertas se obtuvieron gracias a la generosidad de muchos que trabajaron durante seis años para armar la primera sala, la de cine, que se inauguró el 22 de abril de 1989”.
Haber apostado al cine de estreno durante seis días a la semana durante 40 semanas con buena respuesta de la gente fue un acierto de los hendijeros, que les permitió reparar la sala 2 que se estrenó en 1994. Así funciona desde entonces con dos salas para cine, teatro y espectáculos musicales, una galería de arte, la editorial y la radio, uno de los últimos proyectos que arrancó en 2006.
Desde entonces, cualquiera que desee poner en común su expresión artística puede presentar su proyecto en La Hendija, ya sea la proyección de películas, la puesta en escena de obras teatrales o musicales, la exposición en galerías, la edición de algún libro. Pero si además se quedó con ganas de decir algo y quiere que lo escuchen a través de un micrófono, podrá hacerlo a través de FM Cualquiera.
La FM, aire gratis para cualquiera  
Desde mediados de 2005, este centro cultural dispone de la Sala 3, un estudio para que voces, música y propuestas cualquieras de Paraná se propaguen por el cosmos desde el 94.3 del dial.
En FM Cualquiera entienden que el aire es gratis para quien tenga algo que decir; ya que unos 400 radiopeñistas amigos de la emisora sostienen con sus aportes el proyecto. Como contraprestación, la Radio Peña envía a sus asociados un material periódico: discos con producciones de la radio, de artistas locales, libros con textos de escritores de la región, entradas gratis al cine o descuentos a espectáculos que se realicen en el Centro Cultural La Hendija.
La idea fue hacer una radio diferente en Paraná. En un principio, surgió con la intención de poder difundir en el dial expresiones que, en ese entonces, no tenían oportunidad en las emisoras comerciales. El deseo era poder hacer y escuchar otra radio.
Acerca del nombre, Salzman sostiene que la palabra cualquiera no ha sido pensada en sentido peyorativo sino para dar cabida a proyectos de radio sin identidad; cualquiera en el sentido de los de abajo, de los que no tienen nombre y producen todos los días un país.
            Bajo este mismo concepto, Silvio Méndez quien fue parte del grupo fundador de FM Cualquiera  y coordinador del proyecto comunicacional refiere: “En esta radio no hay locutores, somos anti locutores; esa es una definición política porque entendemos que no hay que tener carnet para hablar; habla cualquiera”.
            De hecho han intervenido en su programación gente con y sin experiencia en radio, pero con muchas ganas de participar en la idea.
 
“Asimismo, se firmaron convenios de cooperación mutua con la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad Nacional de Entre Ríos (UNER) y la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) Regional Paraná, y se realizaron los tramites correspondientes ante el Comité Federal de Radiodifusión (COMFER) para obtener la adjudicación de una frecuencia, ya que a partir de la reforma del artículo 45º de la Ley Nacional de Radiodifusión (Nº 22.285), se habilita a entidades sin fines de lucro contar con una licencia. Finalmente, el jueves 15 de septiembre de 2006, a las 19, comenzamos nuestras emisiones al aire, y a la fecha, contamos con una grilla de 24 programas de producción independiente, puede leerse en la página de la emisora.
Como en un principio, la idea sigue siendo sostener en la práctica y debate diario la construcción de un medio de comunicación independiente, donde puedan tener cabida propuestas diversas.
En este sentido, para alcanzar autonomía económica y financiera, consecuente con un proyecto de producción y comunicación, la Radio Peña es el espacio donde oyentes e interesados en que Radio Cualquiera esté al aire intervienen y cooperan. Asimismo, opera como excusa para que periódicamente se encuentren en La Hendija productores de programas, radiopeñistas y amigos para hablar de la programación, verse las caras y proponer ideas. O simplemente, para compartir música en vivo, una comida, un trago, o disfrutar de un espectáculo.
 
CHICO CESAR. Mama Africa. http://dl.dropbox.com/u/27628319/07%20Mama%20%C3%81frica.mp3
Uno de estos días cualquiera
 
 
Transcurridos más de cinco años de esta romántica concepción de la radio, el licenciado en Comunicación Social Silvio Méndez nos comenta que la mayoría de los programas que actualmente integran la grilla de Cualquiera son de tipo magazines periodísticos (como el nuestro) y que son proyectos que por lo general no tienen cabida en las radios comerciales.
Respecto de la audiencia, sostiene que los oyentes son básicamente los socios de los programas, una planilla fija de entre 350 y 400 personas. Pero además en el tráfico que hay en Internet –recordemos que la radio puede escucharse en www.radiocualquiera.org.ar- registran unas 1.000 visitas mensuales entre radioescuchas locales pero también de Brasil, Perú, Chile, Colombia y Venezuela, Estados Unidos, algunos países de Europa y hasta uno de África.
Pese a que nunca se propusieron hacer un estudio de su audiencia, Méndez se anima a trazar un perfil de los radiopeñistas “mayormente de oficio docentes, jóvenes estudiantes, comerciantes y profesionales”.
Por estos días, la música ocupa casi un 70 % del tiempo de trasmisión de la radio y es variada. En Cualquiera se puede escuchar desde jazz hasta música alternativa, rock de bandas locales, latinoamericana, tango, clásica. “Básicamente, lo que no se escucha en radios comerciales”, resume.
En la emisora no existe el típico programa institucional que represente la línea de la radio. Por las mañanas, funciona un “servicio musical de emergencia” al que se puede recurrir telefónicamente para solicitar un tema musical de nuestro agrado.
En tanto, como respuesta al planteo de algunos radiopeñistas respecto del cambio casi abrupto de géneros musicales durante la programación, se armaron unas listas por género para pasar en los horarios que no hay programas al aire, y se agruparon las pasadas de tango, de música latinoamericana, rock, jazz, clásico, entre otras.
Tal vez no sea oportuna en este caso la propuesta de José Ignacio López Vigil, cuando en Manual Urgente para Radialistas Apasionados sugiere que “la emisora esté al alcance de sus oyentes, que demos a todos la bienvenida” entendiendo que entre los sonidos que dan frescura al programa se encuentran los generados por “la presencia del público en la misma cabina o en otros salones de la emisora”. Esto es porque en FM Cualquiera, la tierra, la humedad y el agua estancada en la antesala del estudio representan una triste postal que puede disimularse en los micrófonos pero que a los ojos de los oyentes será una impresión de abandono difícil de revertir.
            Esta situación no escapa a los responsables de la fundación quienes atribuyen el estado de la radio a la falta de apropiación del espacio y de sentido de pertenencia que experimentan quienes llevan adelante algún programa.  Por ello, están previendo reformular en sistema rotativo de limpieza.
            Méndez destaca propuestas interesantes que actualmente presenta Cualquiera: adultos mayores,  hiphoperos, chinos del PCR,  los de educación, etcéteras aunque, lamenta que “muchos no se conozcan ni se hayan escuchado entre sí”.                     
 
Una Parte del aire en Cualquiera
 
Parte del Aire se enmarca en las prácticas pre profesionales del Módulo Radio del Taller de Producción Periodística, que se cursa durante el último año de la Licenciatura de Comunicación Social. 
Desde 2008, conserva un espacio semanal en la franja nocturna de 21  22 de FM Cualquiera poniendo al aire un magazine de una hora de duración.
            La noche se presenta como cómplice y propicia para bajar un cambio, para el relax y la distensión, en un clima más intimista y silencioso para el disfrute artístico.
          En este momento, la programación de la radio prevista para los lunes y particularmente lo que nos antecede, en términos de Silvio Huberman no nos deja “un micrófono caliente” sino más bien uno poco convocante y sin audiencia habitual en función de su heterogénea selección musical.  
            Me sorprendió saber que aunque la radio presupone un perfil de público en función de los casi 400 radiopeñistas que colaboran, no se proponga indagar sobre a cuántos otros alcanza efectivamente su target así como el grado de conformidad de esos aportantes con el repertorio de la propia emisora. 
            Digo esto porque al margen de alcanzar el auto sustento y de plantearse como una radio no comercial, sería conveniente tener más en cuenta al escucha, conocer si en Cualquiera el oyente desea encontrar compañía, información, educación o enriquecimiento cultural, disfrute estético de la música y la palabra, y porqué elige o sigue determinado programa.
            En definitiva, saber lo que nuestro público quiere y conocer lo que espera no tiene porqué ser una necesidad comercial sino más bien de anhelar una empatía con el otro evitando el armado de un programa de autosatisfacción narcisista.
          Una radio, de cualquier estilo que se proponga, no puede olvidarse de los oyentes, de los que presupone y de los que efectivamente están. Ese descuido puede traducirse en la falta de, valga la redundancia, medios de comunicación. El estado de abandono de la emisora elude el convite de la presencia de público en la sala. No se visualiza una línea de telefonía fija asociada a la radio, y por ende dificulta el contacto con sus oyentes. Tampoco se cuenta con una computadora para recibir mensajes virtuales. Todo eso nos genera más dudas que certezas acerca de si del otro lado del parlante hay alguien más que madres, padres, abuelos, novios,  hijos  y fieles amigos.
Vivimos en un mundo signado por la agorafobia y las comunicaciones virtuales, la digitalización es parte de nuestra praxis cotidiana. Tal vez sea necesario que de ahora en adelante, para cada programa nos consigamos una PC portátil, armemos una cuenta en Facebook para difundirlo, y en vivo podríamos lanzar una consigna para tener algún ida y vuelta, sin que los mensajes se transformen en saludos para fulano o mengano.
Al parecer nuestro programa no distaría en su formato de revista de otras propuestas que integran la grilla. Probablemente la diferencia tenga que ver con la cantidad de secciones pre editadas que ponemos al aire en nuestra rutina. Y aquí me permito sugerir algunos cambios.
Entiendo que tener materiales pregrabados nos otorga seguridad tratándose de prácticas preprofesionales en radio pero en líneas generales hasta el momento los conductores de Parte del Aire han aparecido, con matices, como meros presentadores de nuestras secciones: Efemérides, Informe, Entrevista, Pastilla y Agenda Cultural. Y en algunas ocasiones hasta parecía sobrar uno de ellos.
El poco tiempo que queda entre una sección y otra, teniendo en cuenta las dos emisiones del Servicio Informativo, de alguna manera exige que se utilice ese tiempo de la mejor manera pensada con economía del lenguaje pero también para aportar algo más, para dar una vuelta más de tuerca, para disentir o agregar algo si es necesario. Por ejemplo, en el primer programa tras el informe sobre las mujeres y la violencia hubiera sido conveniente que los conductores agregaran la información sobre los organismos a los que pueden recurrir las mujeres en caso de sentirse víctimas de violencia.
Ciertamente la periodicidad semanal del programa, a diferencia de la diaria que conlleva cierto apego a lo que fijan los diarios como agenda del día, nos permite elaborar y envasar algunos contenidos. Ningún sentido tiene que, por falta de tiempo, las intervenciones de los conductores se limiten a “ahora vamos a escuchar tal” y “qué bien eso que escuchábamos”.
En este aspecto, prescindiría de la obligación de incorporar las Efemérides todos los lunes salvo cuando tengan alguna referencia a algún artista que nos permita justificar un tema musical, ya sea de su repertorio u otro que lo homenajea con una versión, pero acotaría las efemérides a este tipo porque es probable que a las 21 nuestros oyentes hayan escuchado repetidas veces las tradicionales, como las patrias por ejemplo, en alguna otra radio si sintonizó AM o FM durante la mañana.
En segundo lugar propongo que en lo posible nos salgamos de lo totalmente editado con la incorporación de entrevistas en vivo, que podrían ser a un personaje o contar con testimonio de alguien que en persona cuente o ejemplifique con su historia algo que propusimos como tema de un informe, de manera más abstracta, o que tenga alguna anécdota que sume información, drama, o simple anécdota.
En relación a la Agenda Cultural, considero que si bien Paraná es una ciudad relativamente chica y su oferta no es tan amplia, sería más conveniente no pretender abarcar TODO lo que se puede ver, oír, asistir y aplaudir en una cartelera sino que resultaría más interesante como desafío que en ese espacio se reseñen sugerencias.
Esto es, dado que es lunes y en esta ciudad las carteleras no se renuevan todas las semanas, en el caso de cine podríamos recomendar una película que pueda verse, lo mismo algo en video. Suponemos que nuestro público hendijero de radiopeñistas es cinéfilo, y por tanto no debe faltar una reseña crítica sobre este arte. En caso de que no haya nada interesante, animarse a decirlo, y por otra parte referenciar espectáculos que no nos podríamos perder, sea por su calidad, por su oportunidad única, por su gratuidad o para llevar a nuestros hijos. Lo mismo para los amantes del teatro y la música, siempre pensando en el perfil de los radiopeñistas que conocemos.
Por lo demás, dejaría tal como hasta ahora la sección de Informe, las Pastillas y el Servicio Informativo. Aunque Cualquiera no tenga informativos en su estructura, con la agilidad con que están propuestos representan un aporte, un plus, un servicio que además agrega una información clave sobre los datos del tiempo y el pronóstico del día siguiente.
Respecto de pensar los servicios, también sería pertinente insistir más con la hora a cada vuelta de tanda para dar la idea de vivo.
Una última sugerencia a considerar es la de un concurso de participación y competencia para motivar, conocer y afianzar lazos con nuestra audiencia. No creo que regalar una torta sea una innovación deslumbrante ni una novedad para la comunicación alternativa, pero a esa hora de la noche, al menos, el oyente se vería tentado con la posibilidad de ganar algo. Podría ser un canje con la panadería de la cuadra. La idea es proponer al inicio del programa que nos escriban (siempre que tengamos PC, cuenta en una red social y los consiguientes “amigos” conectados) sobre el significado de alguna palabra rara o sobre una consigna que requiera un esfuerzo creativo de nuestros oyentes y seguidores vía Internet. Me parece interesante aunque
parezca un recurso trillado y haya sobrados ejemplos chabacanos. Además, le imprimiría un hilo conductor a todo el programa porque en el último bloque podríamos decidir el ganador y convenir la entrega del premio.
            En definitiva, al margen de las pequeñas modificaciones que le podamos introducir a la estructura del programa, otro desafío posible será relevar en un estudio pormenorizado la grilla de programación para conocer cuáles son todas esas estéticas que conviven en Cualquiera por más que a nosotros sólo nos interese específicamente la que heredamos todos los lunes a las 21,  y que hasta ahora nos deja un micrófono frío.
Fuentes consultadas:
-         Manual Urgente para Radialistas Apasionados, de José Ignacio López Vigil. Capítulo: Radiorevista
-         Hacer Radio. Guía Integral, de Mario Portugal y Hécor Yudchak.
-         Informe Radiofónico referido al Centro Cultural La Hendija.
-     Entrevista a Silvio Méndez, fundador y coordinador del proyecto de FM Cualquiera