viernes, 17 de junio de 2011

Esa Parte universitaria de Cualquiera

Por Carolina Atencio
 
Los lunes, a las 21, en la 94.3
¿De qué hablamos cuando hablamos de Parte del Aire?
 
Confieso que desde que nacieron mis hijos, el primero hace 8 años, me resulta difícil encontrar el momento para escuchar y disfrutar de la radio. Vivo en una casa pequeña y escuchar nos involucra a todos. Para ser más gráfica, en mi casa no es posible prender la tele y la radio al mismo tiempo sin que éstas se superpongan en un batifondo.
De modo que si la opción es radio (medio a la fuerza porque los niños siempre prefieren la TV) tiene que tratarse de una que nos guste a todos. Gran error resulta pretendernos el mismo target. Por más que insista en presentarle a mis críos a Mercedes Sosa cantando Duerme negrito, ellos tienen un extraño encantamiento por Shakira, todo lo pop y ese sinnúmero de centroamericanos que cada tres palabras repiten “perreo”.
Así las cosas, viajando sola en auto o sacando a relucir mi costado más autoritario a partir de sus revueltas, camino a la escuela y el trabajo suelo decretar FM Litoral para escuchar los títulos del día en la primera mañana; divertirme con Fantino tipo dos de la tarde en Radio 10; sentirme parte de Mañana es tarde con Reynaldo Sietecase en Del Plata; y, entre mandado y mandado, busco a Gerardo Rosín en la 101.9 porque me encanta reírme y polemizar con sus mismas inquietudes. Al fin del día, es probable que no haya alcanzado a la hora y media de radio. Pero me encanta y sé donde está lo que me gusta.
En fin, FM Cualquiera, claramente desplazada por las comerciales, no suele estar presente en mi vida corriente. Sin embargo, algunas veces accedí a su música alternativa, siempre distinta en cada ocasión y no toda ha sido de mi agrado.
La sola idea de un programa de radio pensado y realizado por universitarios, sin fines de lucro, en una FM de un centro cultural parecería contener su propia definición.
En una asociación inmediata de ideas, tipo brainstorm, podría asimilarse a algo aburrido, con lenguaje academicista y de un alcance relativo, más bien con llegada acotada a familiares y amigos cercanos.
De todos modos, quienes nos proponemos sostener Parte del aire durante este 2011 y sumar oyentes desconocidos deberemos replantearnos hasta donde nos podemos escapar del corsé que nos presupone poco atractivos de acuerdo a los cánones generales de un FM masiva.
Antes de abordar una propuesta para repensar la estructura del magazine nos introduciremos en el contexto en el que fue pensada la radio FM y el centro cultural que la promueve.
De modo que para referirnos al medio con mayor conocimiento del terreno, recurriremos a quienes la imaginaron y también a quienes analizan el proyecto tal como hoy aparece disponible.
La Hendija, lugar de expresión para cualquiera
 
En pleno Neoliberalismo privatista y épocas de reconversión de los espacios públicos, en las que cines y teatros eran reemplazados por drugstores y canchas de paddle, a contrapelo de la historia, un grupo de amigos se propuso gestar un centro cultural independiente en lo que había sido por años un viejo taller de rectificación de motores.
Corría 1989, y las estadísticas promediaban que en la Argentina de 2.000 salas de cine sólo quedaban 200, dos de ellas en Entre Ríos.
Soberana y oronda en un espacio de 800 metros cuadrados en el centro de la ciudad de Paraná, La Hendija surgía como organización social para desarrollar proyectos culturales en la capital de la provincia. Más precisamente, en calle Gualeguaychú 171.
“Sin verdades artísticas propias entendíamos que La Hendija debía ser un lugar ecléctico donde todos pudieran participar y mostrar su propia estética  e identidad”, define Armando Salzman, alma mater y actual director del centro cultural. Para quien, se trata de la concreción de un sueño de muchos que desde hace 22 años se autofinancia y funciona a fuerza del impulso de artistas, profesionales y jóvenes.
“Nada de ello habría sido posible sin la imponderable colaboración de un grupo de amigos que a la salida de sus trabajos canjeaban horas por aportes al centro cultural. Maderas, hierros y puertas se obtuvieron gracias a la generosidad de muchos que trabajaron durante seis años para armar la primera sala, la de cine, que se inauguró el 22 de abril de 1989”.
Haber apostado al cine de estreno durante seis días a la semana durante 40 semanas con buena respuesta de la gente fue un acierto de los hendijeros, que les permitió reparar la sala 2 que se estrenó en 1994. Así funciona desde entonces con dos salas para cine, teatro y espectáculos musicales, una galería de arte, la editorial y la radio, uno de los últimos proyectos que arrancó en 2006.
Desde entonces, cualquiera que desee poner en común su expresión artística puede presentar su proyecto en La Hendija, ya sea la proyección de películas, la puesta en escena de obras teatrales o musicales, la exposición en galerías, la edición de algún libro. Pero si además se quedó con ganas de decir algo y quiere que lo escuchen a través de un micrófono, podrá hacerlo a través de FM Cualquiera.
La FM, aire gratis para cualquiera  
Desde mediados de 2005, este centro cultural dispone de la Sala 3, un estudio para que voces, música y propuestas cualquieras de Paraná se propaguen por el cosmos desde el 94.3 del dial.
En FM Cualquiera entienden que el aire es gratis para quien tenga algo que decir; ya que unos 400 radiopeñistas amigos de la emisora sostienen con sus aportes el proyecto. Como contraprestación, la Radio Peña envía a sus asociados un material periódico: discos con producciones de la radio, de artistas locales, libros con textos de escritores de la región, entradas gratis al cine o descuentos a espectáculos que se realicen en el Centro Cultural La Hendija.
La idea fue hacer una radio diferente en Paraná. En un principio, surgió con la intención de poder difundir en el dial expresiones que, en ese entonces, no tenían oportunidad en las emisoras comerciales. El deseo era poder hacer y escuchar otra radio.
Acerca del nombre, Salzman sostiene que la palabra cualquiera no ha sido pensada en sentido peyorativo sino para dar cabida a proyectos de radio sin identidad; cualquiera en el sentido de los de abajo, de los que no tienen nombre y producen todos los días un país.
            Bajo este mismo concepto, Silvio Méndez quien fue parte del grupo fundador de FM Cualquiera  y coordinador del proyecto comunicacional refiere: “En esta radio no hay locutores, somos anti locutores; esa es una definición política porque entendemos que no hay que tener carnet para hablar; habla cualquiera”.
            De hecho han intervenido en su programación gente con y sin experiencia en radio, pero con muchas ganas de participar en la idea.
 
“Asimismo, se firmaron convenios de cooperación mutua con la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad Nacional de Entre Ríos (UNER) y la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) Regional Paraná, y se realizaron los tramites correspondientes ante el Comité Federal de Radiodifusión (COMFER) para obtener la adjudicación de una frecuencia, ya que a partir de la reforma del artículo 45º de la Ley Nacional de Radiodifusión (Nº 22.285), se habilita a entidades sin fines de lucro contar con una licencia. Finalmente, el jueves 15 de septiembre de 2006, a las 19, comenzamos nuestras emisiones al aire, y a la fecha, contamos con una grilla de 24 programas de producción independiente, puede leerse en la página de la emisora.
Como en un principio, la idea sigue siendo sostener en la práctica y debate diario la construcción de un medio de comunicación independiente, donde puedan tener cabida propuestas diversas.
En este sentido, para alcanzar autonomía económica y financiera, consecuente con un proyecto de producción y comunicación, la Radio Peña es el espacio donde oyentes e interesados en que Radio Cualquiera esté al aire intervienen y cooperan. Asimismo, opera como excusa para que periódicamente se encuentren en La Hendija productores de programas, radiopeñistas y amigos para hablar de la programación, verse las caras y proponer ideas. O simplemente, para compartir música en vivo, una comida, un trago, o disfrutar de un espectáculo.
 
CHICO CESAR. Mama Africa. http://dl.dropbox.com/u/27628319/07%20Mama%20%C3%81frica.mp3
Uno de estos días cualquiera
 
 
Transcurridos más de cinco años de esta romántica concepción de la radio, el licenciado en Comunicación Social Silvio Méndez nos comenta que la mayoría de los programas que actualmente integran la grilla de Cualquiera son de tipo magazines periodísticos (como el nuestro) y que son proyectos que por lo general no tienen cabida en las radios comerciales.
Respecto de la audiencia, sostiene que los oyentes son básicamente los socios de los programas, una planilla fija de entre 350 y 400 personas. Pero además en el tráfico que hay en Internet –recordemos que la radio puede escucharse en www.radiocualquiera.org.ar- registran unas 1.000 visitas mensuales entre radioescuchas locales pero también de Brasil, Perú, Chile, Colombia y Venezuela, Estados Unidos, algunos países de Europa y hasta uno de África.
Pese a que nunca se propusieron hacer un estudio de su audiencia, Méndez se anima a trazar un perfil de los radiopeñistas “mayormente de oficio docentes, jóvenes estudiantes, comerciantes y profesionales”.
Por estos días, la música ocupa casi un 70 % del tiempo de trasmisión de la radio y es variada. En Cualquiera se puede escuchar desde jazz hasta música alternativa, rock de bandas locales, latinoamericana, tango, clásica. “Básicamente, lo que no se escucha en radios comerciales”, resume.
En la emisora no existe el típico programa institucional que represente la línea de la radio. Por las mañanas, funciona un “servicio musical de emergencia” al que se puede recurrir telefónicamente para solicitar un tema musical de nuestro agrado.
En tanto, como respuesta al planteo de algunos radiopeñistas respecto del cambio casi abrupto de géneros musicales durante la programación, se armaron unas listas por género para pasar en los horarios que no hay programas al aire, y se agruparon las pasadas de tango, de música latinoamericana, rock, jazz, clásico, entre otras.
Tal vez no sea oportuna en este caso la propuesta de José Ignacio López Vigil, cuando en Manual Urgente para Radialistas Apasionados sugiere que “la emisora esté al alcance de sus oyentes, que demos a todos la bienvenida” entendiendo que entre los sonidos que dan frescura al programa se encuentran los generados por “la presencia del público en la misma cabina o en otros salones de la emisora”. Esto es porque en FM Cualquiera, la tierra, la humedad y el agua estancada en la antesala del estudio representan una triste postal que puede disimularse en los micrófonos pero que a los ojos de los oyentes será una impresión de abandono difícil de revertir.
            Esta situación no escapa a los responsables de la fundación quienes atribuyen el estado de la radio a la falta de apropiación del espacio y de sentido de pertenencia que experimentan quienes llevan adelante algún programa.  Por ello, están previendo reformular en sistema rotativo de limpieza.
            Méndez destaca propuestas interesantes que actualmente presenta Cualquiera: adultos mayores,  hiphoperos, chinos del PCR,  los de educación, etcéteras aunque, lamenta que “muchos no se conozcan ni se hayan escuchado entre sí”.                     
 
Una Parte del aire en Cualquiera
 
Parte del Aire se enmarca en las prácticas pre profesionales del Módulo Radio del Taller de Producción Periodística, que se cursa durante el último año de la Licenciatura de Comunicación Social. 
Desde 2008, conserva un espacio semanal en la franja nocturna de 21  22 de FM Cualquiera poniendo al aire un magazine de una hora de duración.
            La noche se presenta como cómplice y propicia para bajar un cambio, para el relax y la distensión, en un clima más intimista y silencioso para el disfrute artístico.
          En este momento, la programación de la radio prevista para los lunes y particularmente lo que nos antecede, en términos de Silvio Huberman no nos deja “un micrófono caliente” sino más bien uno poco convocante y sin audiencia habitual en función de su heterogénea selección musical.  
            Me sorprendió saber que aunque la radio presupone un perfil de público en función de los casi 400 radiopeñistas que colaboran, no se proponga indagar sobre a cuántos otros alcanza efectivamente su target así como el grado de conformidad de esos aportantes con el repertorio de la propia emisora. 
            Digo esto porque al margen de alcanzar el auto sustento y de plantearse como una radio no comercial, sería conveniente tener más en cuenta al escucha, conocer si en Cualquiera el oyente desea encontrar compañía, información, educación o enriquecimiento cultural, disfrute estético de la música y la palabra, y porqué elige o sigue determinado programa.
            En definitiva, saber lo que nuestro público quiere y conocer lo que espera no tiene porqué ser una necesidad comercial sino más bien de anhelar una empatía con el otro evitando el armado de un programa de autosatisfacción narcisista.
          Una radio, de cualquier estilo que se proponga, no puede olvidarse de los oyentes, de los que presupone y de los que efectivamente están. Ese descuido puede traducirse en la falta de, valga la redundancia, medios de comunicación. El estado de abandono de la emisora elude el convite de la presencia de público en la sala. No se visualiza una línea de telefonía fija asociada a la radio, y por ende dificulta el contacto con sus oyentes. Tampoco se cuenta con una computadora para recibir mensajes virtuales. Todo eso nos genera más dudas que certezas acerca de si del otro lado del parlante hay alguien más que madres, padres, abuelos, novios,  hijos  y fieles amigos.
Vivimos en un mundo signado por la agorafobia y las comunicaciones virtuales, la digitalización es parte de nuestra praxis cotidiana. Tal vez sea necesario que de ahora en adelante, para cada programa nos consigamos una PC portátil, armemos una cuenta en Facebook para difundirlo, y en vivo podríamos lanzar una consigna para tener algún ida y vuelta, sin que los mensajes se transformen en saludos para fulano o mengano.
Al parecer nuestro programa no distaría en su formato de revista de otras propuestas que integran la grilla. Probablemente la diferencia tenga que ver con la cantidad de secciones pre editadas que ponemos al aire en nuestra rutina. Y aquí me permito sugerir algunos cambios.
Entiendo que tener materiales pregrabados nos otorga seguridad tratándose de prácticas preprofesionales en radio pero en líneas generales hasta el momento los conductores de Parte del Aire han aparecido, con matices, como meros presentadores de nuestras secciones: Efemérides, Informe, Entrevista, Pastilla y Agenda Cultural. Y en algunas ocasiones hasta parecía sobrar uno de ellos.
El poco tiempo que queda entre una sección y otra, teniendo en cuenta las dos emisiones del Servicio Informativo, de alguna manera exige que se utilice ese tiempo de la mejor manera pensada con economía del lenguaje pero también para aportar algo más, para dar una vuelta más de tuerca, para disentir o agregar algo si es necesario. Por ejemplo, en el primer programa tras el informe sobre las mujeres y la violencia hubiera sido conveniente que los conductores agregaran la información sobre los organismos a los que pueden recurrir las mujeres en caso de sentirse víctimas de violencia.
Ciertamente la periodicidad semanal del programa, a diferencia de la diaria que conlleva cierto apego a lo que fijan los diarios como agenda del día, nos permite elaborar y envasar algunos contenidos. Ningún sentido tiene que, por falta de tiempo, las intervenciones de los conductores se limiten a “ahora vamos a escuchar tal” y “qué bien eso que escuchábamos”.
En este aspecto, prescindiría de la obligación de incorporar las Efemérides todos los lunes salvo cuando tengan alguna referencia a algún artista que nos permita justificar un tema musical, ya sea de su repertorio u otro que lo homenajea con una versión, pero acotaría las efemérides a este tipo porque es probable que a las 21 nuestros oyentes hayan escuchado repetidas veces las tradicionales, como las patrias por ejemplo, en alguna otra radio si sintonizó AM o FM durante la mañana.
En segundo lugar propongo que en lo posible nos salgamos de lo totalmente editado con la incorporación de entrevistas en vivo, que podrían ser a un personaje o contar con testimonio de alguien que en persona cuente o ejemplifique con su historia algo que propusimos como tema de un informe, de manera más abstracta, o que tenga alguna anécdota que sume información, drama, o simple anécdota.
En relación a la Agenda Cultural, considero que si bien Paraná es una ciudad relativamente chica y su oferta no es tan amplia, sería más conveniente no pretender abarcar TODO lo que se puede ver, oír, asistir y aplaudir en una cartelera sino que resultaría más interesante como desafío que en ese espacio se reseñen sugerencias.
Esto es, dado que es lunes y en esta ciudad las carteleras no se renuevan todas las semanas, en el caso de cine podríamos recomendar una película que pueda verse, lo mismo algo en video. Suponemos que nuestro público hendijero de radiopeñistas es cinéfilo, y por tanto no debe faltar una reseña crítica sobre este arte. En caso de que no haya nada interesante, animarse a decirlo, y por otra parte referenciar espectáculos que no nos podríamos perder, sea por su calidad, por su oportunidad única, por su gratuidad o para llevar a nuestros hijos. Lo mismo para los amantes del teatro y la música, siempre pensando en el perfil de los radiopeñistas que conocemos.
Por lo demás, dejaría tal como hasta ahora la sección de Informe, las Pastillas y el Servicio Informativo. Aunque Cualquiera no tenga informativos en su estructura, con la agilidad con que están propuestos representan un aporte, un plus, un servicio que además agrega una información clave sobre los datos del tiempo y el pronóstico del día siguiente.
Respecto de pensar los servicios, también sería pertinente insistir más con la hora a cada vuelta de tanda para dar la idea de vivo.
Una última sugerencia a considerar es la de un concurso de participación y competencia para motivar, conocer y afianzar lazos con nuestra audiencia. No creo que regalar una torta sea una innovación deslumbrante ni una novedad para la comunicación alternativa, pero a esa hora de la noche, al menos, el oyente se vería tentado con la posibilidad de ganar algo. Podría ser un canje con la panadería de la cuadra. La idea es proponer al inicio del programa que nos escriban (siempre que tengamos PC, cuenta en una red social y los consiguientes “amigos” conectados) sobre el significado de alguna palabra rara o sobre una consigna que requiera un esfuerzo creativo de nuestros oyentes y seguidores vía Internet. Me parece interesante aunque
parezca un recurso trillado y haya sobrados ejemplos chabacanos. Además, le imprimiría un hilo conductor a todo el programa porque en el último bloque podríamos decidir el ganador y convenir la entrega del premio.
            En definitiva, al margen de las pequeñas modificaciones que le podamos introducir a la estructura del programa, otro desafío posible será relevar en un estudio pormenorizado la grilla de programación para conocer cuáles son todas esas estéticas que conviven en Cualquiera por más que a nosotros sólo nos interese específicamente la que heredamos todos los lunes a las 21,  y que hasta ahora nos deja un micrófono frío.
Fuentes consultadas:
-         Manual Urgente para Radialistas Apasionados, de José Ignacio López Vigil. Capítulo: Radiorevista
-         Hacer Radio. Guía Integral, de Mario Portugal y Hécor Yudchak.
-         Informe Radiofónico referido al Centro Cultural La Hendija.
-     Entrevista a Silvio Méndez, fundador y coordinador del proyecto de FM Cualquiera

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