lunes, 31 de octubre de 2011
martes, 25 de octubre de 2011
Votar, un buen ejercicio de domingo
Los argentinos eligen autoridades nacionales. Para los santafesinos, cuatro elecciones en un año y un resultado previsible juguetean con un cielo grisáceo que quita el entusiasmo.
Se dice que el hombre es un animal de costumbre. Este domingo, por cuarta vez en el año los santafesinos se acercan a las urnas. En esta oportunidad, para elegir presidente y diputados nacionales.
El cielo viste tediosamente monocromático. En la escuela 264 “Constituyentes” ubicada en la Avenida Juan Perón 3158 de la capital santafesina, reina la serenidad y la armonía, poco habitual para aquellos que ya han completado varios casilleros del documento. Lejos parecen haber quedado las colas interminables de años anteriores y el bullicio que en cada elección se impone en el establecimiento, como en tantos otros de la ciudad. Hoy se vive una dinámica ágil, aunque el sistema electoral es el mismo que en años anteriores.
La serenidad que se respira, permite detenerse unos segundos en el cuarto oscuro. Por lo general, nunca hay tiempo para mirar, pensar, ver las diversas boletas e intentar hacer un cuadro de situación y tal vez, el más aventurado lanzarse a predecir algún resultado o simplemente observar como se transforman los lugares que diariamente cobija a los chicos para aprender, en el paso previo del voto hacia la urna.
La siesta santafesina se apodera del día, sin embargo las autoridades de mesa y fiscales sonríen a quienes deciden emitir el voto en ese instante, como si el cansancio no les importara.
La consolidación democrática desterró la solemnidad acartonada dando paso a la distensión de un hecho casi cotidiano. Afortunadamente, no se registran sobresaltos, ni conflictos.
No es un domingo más; los argentinos deciden, a través del voto, el séptimo presidente después de la recuperación democrática de 1983. Cómo toda elección, esta también tiene sus propias aristas. El resultado es previsible. Las primarias y las encuestas auguran un final arrasador, habrá que esperar. Pero sin lugar a dudas, es una buena gimnasia ir a votar.
Los comicios movilizaron el Paracao
Elecciones en Aranguren

Elecciones en Aranguren, Entre Ríos
Elecciones 2011 en Paraná, escuela Estrada.
HÚMEDO Y CONCURRIDO
El domingo de elecciones tiene un no se qué. La gente se mueve diferente, la ciudad tiene otro ritmo. Después de los ruidosos días de campaña llegó la calma. En Paraná llueve y la jornada se torna más especial. La escuela Estrada recibe, como puede, a los votantes.
La fiesta de la democracia no se refleja en los rostros adustos, ansiosos y atentos de aquellas personas que esperan para emitir su voto. La única sonrisa alegre y amable disponible es la del representante de las fuerzas de seguridad, en este caso la prefectura naval, que está ahí con su uniforme impecable y la sonrisa dibujada, como de día de fiesta.
La esquina de Laurecena y avenida Ramírez se ve concurrida. En la escuela Estrada, al medio día las colas se mezclan. A lo largo de un pasillo se distribuyen cinco mesas con sus respectivos cuartos oscuros; una sola puerta de entrada genera un tumulto y un leve mal humor que amenaza con crecer. La cola de la mesa 43 avanza rápido, mientras las demás parecen congeladas. “¡Los de la 39, los de la 42!” gritan llamando a los votantes por turnos. De esta manera intentan organizar a todos los que están ahí listos para votar, resguardados en las galerías y amontonándose para que la lluvia no los toque.
Los niños upa de sus mamás se duermen, no hay explicación de cómo harán ellas cuando entren a votar, con sus brazos ocupados. Hay muchas opciones, largas listas de diferentes colores para elegir, para poner en el sobre y así “decidir”.
Una nube blanca se instala en el patio central de la escuela. El ambiente húmedo y las ráfagas de viento traen el humo y el olor a asado de domingo al medio día. Se impacientan aquellos que planearon el almuerzo familiar, el asado con los amigos o simplemente una siesta para pasar la tarde, que seguramente seguirá lluviosa. Luego vendrá el momento de seguir por la tele o la radio los resultados de las elecciones.
En la puerta de la escuela remises y autos particulares con el número 92 esperan a sus pasajeros. ¿No hay de otras listas? Algunos, pero son tan pocos que casi no se ven.
Lorena Raffin





