Elecciones 2011 en Paraná, escuela Estrada.
HÚMEDO Y CONCURRIDO
El domingo de elecciones tiene un no se qué. La gente se mueve diferente, la ciudad tiene otro ritmo. Después de los ruidosos días de campaña llegó la calma. En Paraná llueve y la jornada se torna más especial. La escuela Estrada recibe, como puede, a los votantes.
La fiesta de la democracia no se refleja en los rostros adustos, ansiosos y atentos de aquellas personas que esperan para emitir su voto. La única sonrisa alegre y amable disponible es la del representante de las fuerzas de seguridad, en este caso la prefectura naval, que está ahí con su uniforme impecable y la sonrisa dibujada, como de día de fiesta.
La esquina de Laurecena y avenida Ramírez se ve concurrida. En la escuela Estrada, al medio día las colas se mezclan. A lo largo de un pasillo se distribuyen cinco mesas con sus respectivos cuartos oscuros; una sola puerta de entrada genera un tumulto y un leve mal humor que amenaza con crecer. La cola de la mesa 43 avanza rápido, mientras las demás parecen congeladas. “¡Los de la 39, los de la 42!” gritan llamando a los votantes por turnos. De esta manera intentan organizar a todos los que están ahí listos para votar, resguardados en las galerías y amontonándose para que la lluvia no los toque.
Los niños upa de sus mamás se duermen, no hay explicación de cómo harán ellas cuando entren a votar, con sus brazos ocupados. Hay muchas opciones, largas listas de diferentes colores para elegir, para poner en el sobre y así “decidir”.
Una nube blanca se instala en el patio central de la escuela. El ambiente húmedo y las ráfagas de viento traen el humo y el olor a asado de domingo al medio día. Se impacientan aquellos que planearon el almuerzo familiar, el asado con los amigos o simplemente una siesta para pasar la tarde, que seguramente seguirá lluviosa. Luego vendrá el momento de seguir por la tele o la radio los resultados de las elecciones.
En la puerta de la escuela remises y autos particulares con el número 92 esperan a sus pasajeros. ¿No hay de otras listas? Algunos, pero son tan pocos que casi no se ven.
Lorena Raffin
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